30 de abril de 2008

Idea Suelta: Willieeeeeeeeee!!!!

Tratemos de entender. Eres miembro del elenco de un sitcom primetimero ochentero. Tienes éxito, o bueno, más o menos. No eres el protagonista, pero eres uno de los mejores soportes para que un peluche cagado se haga el gracioso. Un buen día, el show se cancela y prácticamente te conviertes en un don nadie. ¿Qué haces? Pues le entras a una orgía con vagabundos malolientes cuando estás hasta el keke por un trip de crack. Por lo menos para Max Wright —Willie Tanner en la serie Alf— esa pareció la solución más viable...

El problema no es hacerlo (el que esté libre de pecado y nunca haya hecho algo similar que se levante y arroje la primera piedra). La bronca es cuando The National Enquirer tiene todo tu numerito documentado.


Excelente timing para un regreso posible de la serie. Seamos honestos: después de la serie animada y del rap de Alf, la última vez que algo relacionado con la serie familiar tuvo éxito fue cuando Alf regresó...en forma de fichas. Un escandalito de estos sería perfecto para iniciar una nueva temporada con el pie derecho. Claro, a menos que al Sr. Ochmonek se le ocurra curar el SIDA o el escuincle caguengue resuelva el conflicto en Timor Oriental. Estos hechos podrían convertir tiempo/prensa negativo en positivo, algo que a nadie le gustaría.

Insisto, nadie lo está juzgando. Además, después de ver el siguiente video, uno puede imaginarse lo difícil que debe ser lidiar con la nofama y quedarte con el recuerdo de que algún día fuiste un padre famoso...al que un pinche mameluco peludo le daba baje con las carnes.


-Ejemplo de fracaso #127: el macho alfa desarrolla envidia a la forma nasal fálica de un alienígena melmaquiano y mitiga sus frustraciones maritales con adicción a la pinga vagabunda-
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Miércoles de votación: Video o Foto

Antes de continuar con esto, quiero aclarar que lo que mencioné en las primeras líneas de este post, se refería a los resultados de la encuesta. Es mi blog y el miércoles de votación se queda porque lo digo yo. En fin, después del destello dictatorial, quiero poner una nueva encuesta sobre la mesa. No se si les gustan o no los reviews de los TF —sólo algunos postean opiniones en ellos—. El caso es que es la única actividad del blog a la que le dedico tiempo de manera consistente. Por tanto la pregunta de esta semana es: prefieren que en los reviews incluya un video corto de cómo se transforma la figura o prefieren una foto del “esqueleto” —dícese de la parte inferior de un TF en su modo vehículo donde se aprecia que tan bien se oculta el robot—? La votación inicia hoy, se cierra el jueves en la noche y para aplicar cualquiera de las dos opciones, se necesita una participación mínima de cinco lectores identificados. No importa quién vote por qué cosa, el caso es que sean cinco votos identificables. ¡Voten ya!
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Idea Suelta: Hardcore gamer no more

Tech Radar publicó un pequeño artículo que encaja justo en una introspección que me invadió hace un par de días. El escrito, llamado 11 signs you’re no longer a hard-core gamer. Lo traduciría, pero la verdad es que tengo un pedo atravesado con la palabra “gamer” —hecho que aclararé en algún post futuro—. El caso es que considero pertinente aplicarme el test al más puro estilo Cosmo y darme cuenta de mi relación actual con los videojuegos...

Dejo la pregunta original y la contesto. Empecemos:

1.- You prefer playing against the computer
Cierto, muy cierto. Nunca he sido súper fan del juego en línea con extraños. Prefiero la reta con amigos o en su defecto, el encuentro casual en línea con cuates. Jugar con 12 weyes que en mi vida voy a ver, o con un puñado de idiotas cuyos mayores logros en la vida son los logros de Xbox 360, no es mi hit. La computadora siempre brindará la clase de reto que busco: uno sin pretensiones para matar un par de horas.

2.- You only play when your girlfriend is out
A veces. De hecho, ella es la que luego quiere jugar y yo no. Antes, para disfrutar de un juego, sí esperaba a que se fuera a dormir o aplicaba el encierro de fin de semana. Ahora, ni eso. Creo que tiene que ver con la flojera que me provoca conectar el setting para Guitar Hero o la falta de tiempo para entrar en mood.

3.- You believe that winning isn’t everything
De hecho, siempre he comulgado con esto. Juego para divertirme, no para demostrar que soy el mejor. Soy bueno en muchos juegos y endiabladamente bueno en otros. Sé de lo que soy capaz y no me importa ser “bueno” en el “juego de moda” para demostrarle a un montón de escuincles mi capacidad.

4.- It’s been days, not hours since you last switched on your console
Así es. De hecho, la última vez que encendí mi 360 fue para ver una película. Dejé pendientes Assasin's Creed, Rock Band y No More Heroes desde un poco antes de mi cumpleaños. Por el trabajo, tiempo y otras actividades, le metí pausa a los juegos por un rato.

5.- You’re the oldest person trading in games at GameStation
Dejé de cambiar juegos desde la época del Saturn. Mejor compro los que me gustan, vendo los que ya no y pido prestados aquellos que me van a servir para darle candela a un fin de semana. Pero el hecho de que soy lo suficientemente “viejo” para recordar la época del Saturn, cuando iba a Pericoapa o a Lomas Verdes a cambiar mis juegos, aclara este punto de cualquier modo.

6.- You like your Xbox 360 and your PS3 equally
No tengo PS3, pero creo que el punto se refiere a la evolución de un “fanboy” a un “fanboy maduro” —me cagan estas clasificaciones, pero ni modo—. Antes, si uno era Sega, se la cantaba a un Nintendo como cletos contra skaters. La verdad es que la devaluación de las subespecies —vease el conflicto “Emos vs The World” le da menos sentido a ser “Uniconsolar”. Si un juego es divertido, juégalo sin importar la consola. Ese es mi axioma.

7.- You fondly remember a ‘golden age’ of gaming
Y vaya que lo hago. No sé si fue la mejor “era” que he vivido, pero los tiempos del Genesis vs SNES me agradaron. Jugar con los amigos de la prepa sesiones interminables de Mortal Kombat II o Street Fighter II Turbo era la onda. Comparar las versiones de Earthworm Jim entre consolas no era una obsesión, era un deporte profesional.


8.- You avoid playing on the Wii because it’s too much effort

¡Me encanta el Wii! De hecho me agrada bastante jugarlo. La bronca es que después de una noche de Dragon Ball Z Budokai Tenkaichi 3, las muñecas me dolieron como 3 días. Eso sí, cuando juego, lo hago de pie... me siento cuando espero mi turno en el Golf o cuando el Wario Ware ya se puso muy bastardo.

9.- Your FPS experience consists of spawn, run, die... spawn, run, die... spawn…
No, hasta eso no. Las últimas veces que jugué Call of Duty 4 o Team Fortress 2, me sorprendió mi nivel. Siempre ha sido uno de mis géneros favoritos y creo que me defiendo.

10.- You find the idea of videogames based on board games perfectly acceptable
Aunque regalen Snakes and Ladders HD en Xbox Live, no lo descargaría por respeto a la virtualización de lo mundano.

11.- You’ve pre-ordered GTA IV but don’t mind if it doesn’t turn up on launch day
No lo hice. No muero por jugarlo. De hecho tengo los tres anteriores para Xbox y a ninguno le dediqué más de una hora de juego. No es que el juego sea malo, simplemente tenía cosas más importantes que hacer en aquel entonces. Ahora bien, sí lo jugaré, pero cuando tenga tiempo y ganas.

7 de 11. No sé donde me coloque esto en la escala gamer. La verdad no me importa. Alguna vez, por cuestiones de mi trabajo, tenía que jugar hasta 5 títulos en una semana y tratar de entrar en ellos lo suficiente para emitir una opinión. Lo odié. Me caga jugar cosas que no me gustan y todavía me cagaba más hacerlo bajo presión. Cuando algo tan simple como los videojuegos se convierte en una especie de doctrina retrógrada en la que frases como “él tiene la medallita de oro, por eso es el más chingón”, “si no eres hardcore gamer y no hablas ‘badass spanglish’ no eres del grupo” o “si no has jugado __________ por lo menos 250 horas, eres un pendejo”, son el eje de vida de weyes que por lo general, tienen el nivel académico de un rábano, todo deja de ser divertido.

Ahora que lo pienso, los que creen que ser un “hardcore gamer” es un estilo de vida, son como Emos. Sólo que en vez de, por lo menos, tener los huevos de cortarse con navajas o de vestirse como maricas góticos del metro Revolución, se flagelan con muertes en Halo y utilizan ropa que les regalaron en alguna convención de geeks.

Yupi... que bueno que no soy hardcore gamer.
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28 de abril de 2008

Transformer de la semana: Sideswipe G1

“I don’t break the rules, I bend them — a lot”

Al leer esta frase, queda aclarada la razón por la cual este sujeto es uno de mis personajes favoritos. El intrépido, sagaz, y valiente guerrero Autobot fue, desde los primeros capítulos de la serie animada, el TF con el que más me identifique. Razones: tenía un hermano con una actitud polarmente opuesta, tenía conflictos con la autoridad, era impulsivo y por supuesto, tenía mucha personalidad. Por ello, el Transformer de esta semana, es uno de mis juguetes favoritos de todos los tiempos: Sideswipe G1, el carro rojo...


—Countach rojo ochentero: el semental italiano (en ese entonces no tenía ni idea de lo que significaba “semental”)—

Gracias a este personaje, conocí y me comenzaron a gustar los Lamborghinis desde los primeros años de la década de 1980. De hecho, hasta la fecha, uno de los autos que aspiro tener —de manera guajira, por supuesto­— es de la marca italiana. Sideswipe, cuyo nombre original en Japón era “Lambor”, fue uno de los primeros Autobots en aparecer en la serie y en tener juguete disponible. Aunque el personaje y el vehículo me gustaron desde el principio, no fue el primer TF que tuve. La causa era lo difícil que era encontrarlo en las tiendas de la época. Me imagino que al ser uno de los más llamativos, se acababa pronto. El caso es que en un cumpleaños (que si no me fallan las cuentas, debió ser el #8) en vez de pedir algo relacionado con Star Wars o el Atari 2600 como era mi costumbre, pedí el famoso “carro rojo” a mi madre. No le di el nombre, porque pensé que sería más fácil ubicarlo por el color. Lo que siguió después, fue un conflicto de identidad en una repisa de Comercial Mexicana...

—Sideswipe Vs Ironhide, una camioneta roja que, cabe señalar, era una de las peores figuras G1—

Obviamente, al recibir a Ironhide, mi felicidad alcanzó un nivel bajo histórico, pero me lo quedé, haciendo notar que prefería tener un juguete feo —que en nada se parecía a su contraparte animada— que quedarme con las manos vacías. El berrinche y el chantaje funcionaron. A la semana, mi madre me obsequió a Sideswipe y fui feliz durante un año entero. Esto es verídico, ya que fue el juguete que más utilicé en aquel año, lo llevaba a todos lados y participó en innumerables batallas.

—Sideswipe G1: tal vez lo recuerden en aventuras como “Viaje a través de los barandales de Perisur” y “Ataque a la muralla Pianosaurio”—

Poco a poco, como sucedía con mis juguetes favoritos, perdió piezas, sufrió heridas y al final, se convirtió en una víctima del “Juguetero” (un contenedor con forma de cabeza de perro, en donde terminaban las cosas con las que ya no jugabamos). Más Transformers vinieron y se fueron, pero mi gusto por los Lamborghinis prevaleció y en cierta forma, son un reflejo de lo mucho que Sideswipe influyó en mis gustos automotrices.

El modo de vehículo es casi perfecto. El sello de la línea italiana se identifica al instante y los neumáticos de goma le daban el toque de realismo a la figura cuya carrocería era casi totalmente metálica. Un detalle que siempre note fue la falta de realismo en el interior, donde se notaba claramente que no era un modelo a escala tradicional. Bueno, eso y el hecho de que para abrir las características puertas tipo gaviota, las ruedas delanteras tenían que separarse en forma irreal del cuerpo del vehículo.


La transformación es simple, sin ningún punto crítico o complicado. De hecho, al ver la parte inferior de la figura, un novato sabrá perfectamente que debe hacer. Una característica recurrente en las figuras G1 era la falta de espacio para ocultar sus armas y por supuesto, la falta de una anatomía posicionable. Pero Sideswipe, tampoco era un tronco; aunque sus piernas no tenían movilidad, sus brazos y cabeza sí, suficientes para jugar con realismo en la primaria.

—Lanzamisiles al hombro y rifle de asalto: toda una innovación en los autos italianos transformables—

En la primera temporada de la serie, Sideswipe era el único Autobot capaz de volar igual que los Decepticons, gracias al jetpack que portaba en la espalda. Los fanáticos pronto notamos que la figura no incluía dicho artilugio, pero igual en las sesiones de juego, era válido que la figura lo hiciera. Tiempo más tarde, me enteré que al parecer existió una confusión entre las personas que realizaron la serie y las figuras, ya que Sunstreaker, el hermano gemelo de Sideswipe, sí incluía algo similar a un jetpack.

En mi cumpleaños más reciente, adquirí la reedición conmemorativa que Hasbro puso a la venta para relanzar las figuras G1. Se me hizo una forma apropiada de festejar mis 3 décadas de vida. El juguete era tal y como lo recordaba y al abrir la caja, la oleada de recuerdos casi me ahoga. Un reencuentro tras 22 años me hizo feliz una vez más. Uno de los mejores vehículos G1 y sin duda, uno muy especial en mi colección.


Costo actual MIB de la edición G1: entre 150 y 500 dólares, dependiendo de su condición
Costo actual MIB de la edición conmemorativa: 50 dólares (a mi me costó 60)

Modo vehículo: 9.5
Modo robot: 8.5

Overall: 9.0
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Reencuentro afortunado

El sábado, se suponía que recogería un TF cuya subasta gané (a un precio bastante decente, cabe señalar). Como era testigo/DJ de una boda, mi siempre noble hermano me hizo el favor de acudir a recogerlo. El domingo, mi emoción por transformarlo fue tal, que olvidé tomarle una foto en su estado vegetativo —cuando un juguete nuevo está dentro de su empaque—. El caso es que lo hice después y aquí agrego la foto del #71, que me acercó un paso más a completar mi colección de la línea Classics. Luego, me topé con un TF de mi infancia. Esta figura no es propiamente un TF, simplemente es un molde que regresa a la vida cada cierto número de años...

—#72 cortesía de mi madre. Regalo adelantado por el día del niño—

Yo tuve contacto con él allá por el año 1986. Era de un azul más claro y con las alas, manos y garras plateadas. Me encantaba esta figura... hasta que una tía la perdió durante una visita a Reino Aventura. Fue un romance breve. En fin, ya la tengo de nuevo y ocupa la posición #72 en mi colección. Ahora sólo necesito saber como diablos se llama. Si algún conocedor algún día llega a este lugar y lo sabe, por favor comparta su conocimiento.
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La boda del padrinito

Después de años y años de noviazgo, Silvia y Joaquín, entrañables amigos de la primaria, contrajeron nupcias, derechos y obligaciones. Hace un par de meses, fui padrino de anillos —con Joaquín— en la boda del tercer miembro de nuestra hermandad cómico mágica musical, David. La verdad no recuerdo si fue desde entonces o gracias a las burlas que hacíamos de las llamadas de Kamel Nacif, pero el caso es que “el negro” —apodo obtenido en virtud de su tropicaloso color— se convirtió en “el padrinito”. El sábado pasado, se me encomendó la noble tarea de colaborar con la música para amenizar el festejo. Y aunque al final, por cuestiones de logística no todo salió como se esperaba, los invitados pasaron un rato agradable...

Para empezar, la que puso el desorden fue la Juez, que llegó como 2 horas tarde, dándole tiempo al novio de perpetrar varios intentos de escape. Pero su falta de condición física y su torpeza general, lo hizo presa fácil del equipo especial interceptor que lo tacleó en numerosas ocasiones para frustrar su huida. Una vez que llegó, nos sorprendió con un elocuente discurso y con la novedad de que desde hace poco más de un año, la Epístola de Melchor Ocampo ya no se usa, quesque porque sobaja a las féminas. El caso es que ahora se les da un speech más ad hoc, en el que se enaltece la tolerancia, la comprensión y la igualdad. Bien.

Después de, como potentado de alto pelage, aventar la firma como testigo, la feliz pareja quedó casada ante la ley y formalmente, inició la pachanga. Prácticamente llego la crema y nata de nuestro círculo fraternal, cosa que me dio bastante gusto, ya que pude compartir algunas horas de sano esparcimiento con personas que me dio mucho gusto ver después de tanto tiempo.

A pesar de que le había preparado a la singular pareja una serie de bloques musicales (por beats y décadas), al final, se perdió el orden y la compostura, pero la diversión se mantuvo y de un Dj Set ultrapro, pasamos a la hora de las complacencias patrocinadas por mi super equipo de alta tecnología (mi laptop, iPod y un cable). La noche, se la robaron tres rolas, una básica de bodas y otras dos que pusieron en evidencia nuestra latente condición adolescente.


—Disco Samba, con toques de slam y fervor hooliganesco—

—Saturday night, con pasitos de antro y dislexia colectiva—

—La Media naranja, un tributo a las exnovias fresas circa 1990-1996—

Noventeros al fin y al cabo. Pero sin duda, lo mejor de todo, fue mi comportamiento alcohólico de altura, digno de las más altas esferas sociales de nuestro país. Mi elegancia se hizo patente una vez más, manteniendo el porte y como siempre, contribuyendo a que el rating de la fiesta siempre estuviera muy por encima del promedio.

—FPS: First Person Sloshed—

Felicidades a la pareja, a los que salieron en hombros y a los que como yo, nunca perdieron el estilo.

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24 de abril de 2008

Sabores de la infancia

Antes de continuar con el post, les informo que el primer miércoles de votación fue un rotundo fracaso. No hay pedinsh ¿eh?, ¿Yo?, estoico. Y bueno, ayer en la noche, la siempre detallista novia me llegó con una sorpresa comestible, llena de sabor infantil. Resulta que alguna vez platicamos de los sabores que nos recordaban nuestra infancia. Hay muchos, pero este en particular es un resorterazo retro a los 80...

Las galletas Gaufrette de Mac’Ma (o Gofrenata, como dice el empaque) me traen innumerables recuerdos de cuando la vida era fácil. Levantarte, bañarte, desayunar, ir a la escuela, aprender, comer/jugar, aprender, salir de la escuela, hacer tarea y jugar... todo esto cinco veces por semana. Pero los martes y viernes, el tianguis cercano a la casa de las tías donde me quedaba por las tardes, tenía el clásico puesto HanselGrettelesco atascado de golosinas de todo tipo. Ahí, también estaban las clásicas cajas azules de la mencionada marca, que daban al marchante la posibilidad de comprar por unidad, o por kilo. Pues bien, recuerdo que con 200 pesos (dos monedas de Venustiano Carranza), me compraba alrededor de 4 o 5 galletas, una bolsita de Jellybeans y algún otro shot sugaroso. Pero el plato fuerte eran estas galletas. Las “gófret”, como les decía el encargado del local (a mi me valía madres, yo les decía “billetes”) son mi máximo en galletas. Nada las supera para mi. Nunca fui mucho de chocolates, por lo que las Oreo o similares, no figuraban en mi gusto.

Ayer me refiné 3 y recordé como 5 momentos cajetos de los 80. El partido de Bélgica Vs México en el mundial del 86, la primera vez que vi una Valkiria de Robotech (marca Matchbox), cuando me enteré que Snoopy y Hello Kitty no eran modas y que eran más viejos que yo, las bolsitas con canicas de superhéroes de DC y las Chaparritas de Uva.

Hoy, me encabroné porque por confiado, me ganaron una subasta en ebay por 2.50 dólares. Me súper encabroné porque por lento, se me fue una subasta completita... pero al comerme un par de estas galletas, todo fue paz y felicidad. Qué chidas son las cosas que te traen recuerdos tan fregones. Dejan buen sabor de boca.
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23 de abril de 2008

Miércoles de votación

No voy a mentir: tengo mucha fiaca el día de hoy. Casi siempre me pasa después del rush del trabajo. Pero curiosamente, el día de ayer recibí un número record de comments en mis posts, lo que me compromete con mi creciente club de lectores.

Por ello, declaro oficialmente inaugurado el Miércoles de votación. ¿En qué consiste?

Fácil. Haré una pregunta y con base a la respuesta que obtenga por parte de ustedes, se decidirá el futuro del siguiente post. ¿Cool, no? Es casi tan interactivo como el TeleGana de Andrés Bustamante y casi con la misma calidad.

Para los que no se acuerden:


Entonces, ¿juegan o no?

La pregunta es: Me acaba de llegar (por enésima ocasión desde que utilizo Internet) el infame Cuestionario 88. Un chismógrafo express con 88 preguntas (con dos adicionales como señal de la evolución humana) que acabo de llenar por falta de una mejor actividad. Si lo posteo con mis respuestas, ¿ustedes lo contestarían para ponerlo en la sección de comments?

Si llegamos a las cinco respuestas positivas, lo hacemos.

Anímense y me animo.
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22 de abril de 2008

Drools...

En algún momento de mi vida, se me ocurrió dejar un comentario en el buzón pertinente del Carl’s Jr. que está en Polanco. La razón fue muy simple: un agradecimiento por el hecho de abrir otra sucursal de tan deliciosa franquicia —antes de esta, uno tenía que visitar la hermana república de Lomas Verdes para degustar una Double Western Bacon—. El caso es que desde entonces, cada semana aprox, recibo un correo por parte de los representantes del restaurante. Esto es lo que envían...

Su pasquín electrónico con una foto ENORME de una hamburguesa que se ve más pecaminosa que tirarte a una monja en la Basílica. Para los que no me conocen, este lugar es mi súperhit en hamburguesas. Simplemente me fascinan. ¿Quieren verme sonreir? Un día sorpréndanme con unas Crisscut y una Six Dollar Burguer y verán lo que es felicidad adolescente. Mientras, contemplad esta obra de la ingeniería alimenticia. Y babeen hijos mios...
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21 de abril de 2008

Transformer de la semana: Bumblebee Classics

“Data is power”

En esta ocasión, toca el turno a uno de los Autobots más identificables y coloridos que existen. Bumblebee, el espía de los autobots, el carrito amarillo, el pequeño valiente. Esta figura en particular formó parte de la línea Classics que apareció hace un par de años. Dicha serie introdujo a algunos de los TF más populares de la primera generación (a partir de ahora mencionada en el blog como G1) con un rediseño más actual, pero manteniendo una apariencia robótica muy similar a la vista en la serie animada....

En dicha serie, Bumblebee se transformaba en un Volkswagen Beetle amarillo. De igual forma, el juguete G1 era un sencillo carrito de fricción con una transformación muy sencilla. Su tamaño lo ubicaba, junto a Cliffjumper y a los “casseticons”, como las figuras transformables más pequeñas de la primera oleada de juguetes TF. Aunque la figura mantenía el espíritú del personaje en la serie, el parecido del robot con el personaje animado era pobre.

La línea Classics, que salió a la venta justo a tiempo para festejar los 20 años de la línea de juguetes en Estados Unidos, rindió un homenaje con esta figura, que resultó ser una de las mejores. Debido a problemas que tuvieron Hasbro/Takara (fabricantes de juguetes poseedores de la marca Transformers) con Volkswagen años atrás, la imposibilidad de utilizar al vocho como figura los obligó a darle una nueva forma: una vagoneta compacta para playa con todo y su remolque para moto acuática.

–Aceptémoslo, por más que el dueño sea lector de Vochomanía, este vehículo tiene más estilo que un escarabajo amarillo–

Aunque el vehículo no se adjudica ningún modelo existente, los expertos coinciden que es la mezcla del cuerpo de un Nissan Skyline vagoneta, los detalles de un Renault deportivo y la línea de un Mazda vagoneta. Yo la neta busqué y busqué alguna foto de un modelo similar y no tuve éxito. Pero sea cual sea el origen de su concepción, el auto esta muy detallado y cuenta con ligeros toques que evocan al Bumblebee clásico: el color y una forma trasera abultada, semi hatchback. No tiene ventanas y el interior disimula bastante bien, ocultando las partes robóticas con asientos e interiores discretos.

El detalle más curioso es la inclusión del remolque y la pequeña moto acuática. Es claro que Bumblebee es director de espionaje de los Autobots y aunque un carrito playero es el complemento perfecto para ocultar su identidad cerca del mar, llevarlo a las montañas o a un destino turístico menos soleado pondría en peligro al pequeño robot. De cerca, el remolque no da indicio aparente de formar parte de una figura transformable. De hecho, parece un utensilio sacado de una maqueta del complejo vacacional Tepetongo.

–El remolque se conecta a la parte posterior del auto. No trae candado, por lo que se sugiere no estacionarlo en zonas alejadas de la Costera–

La transformación es bastante sencilla y no es requerida la ayuda del instructivo incluido. El remolque se transforma en un Jet Pack que se coloca en la parte alta de la espalda de la figura. Los asientos que se aprecian en el interior del vehículo se convierten en las rodilleras del robot y muy al estilo de la figura G1, los pies y el pecho están formados por las partes más reconocibles del vehículo. Pero, a diferencia de la figura original, en esta ocasión, la cabeza y rostro son representaciones idénticas del personaje animado.

-El siempre fiel y bonachón Bumblebee-

Es extraño que a pesar de ser experto en espionaje, el personaje no incluya un arma. Además, es claro que la parte alta del vehículo (que forma el pecho) no es tan abultada como el toldo de un VW. A pesar de esto, el personaje se ve un tanto regordete si no se coloca en una pose heróica. El jet pack luce bastante y le agrega como 3 puntos de estilo a la figura. En el pecho podemos ver una de los ya clásicos sellos térmicos que frotas y revelan la afiliación del TF, además de hacer patente su autenticidad.

Esta figura es una excelente representación del personaje, manteniendo las características que más lo identifican. Todas sus partes están muy bien hechas –característica que prevalece en esta línea– y la figura posee un grado muy alto de movimiento y posiciones. Estuvo disponible un repaint (una figura hecha a partir del mismo molde de una existente pero con detalles y colores diferentes) de esta figura para el personaje de Cliffjumper. Todavía no la consigo, pero seguramente será una fiel representación del personaje, tal y como lo es ésta.



Costo actual MIB: Entre 20 y 25 dólares (a mi me costó 35)

Modo vehículo: 8
Modo robot: 9

Overall: 8.5
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Sábado increíble

Después de una semana pesadita, llegó el fin de semana. Para elevar un poco el promedio de buenas experiencias durante el mes, este descanso fue uno de los mejores que he tenido en lo que va del año. A pesar de uno que otro compromiso pendiente, pude celebrar la mencionada con anterioridad fecha especial, degustando comida buena y gozando de excelente compañía...

Para empezar, me levanté un poco tarde para recuperar unas horas que le debía a la cama. Planeé la ruta Transformer que me llevó al oriente de la ciudad. Tenía que visitar a un par de dealers para que me entregaran las más recientes adquisiciones para mi colección. Después de la fructífera visita y el maldito calor de mediodía en la ciudad, nos trasladamos hasta el sur para comer en Pabellón Altavista. El lugar: Fondue Haus Zermatt. Veredicto: excelente.

-Un delicioso fondue tradicional. Se vale babear—

No conocía el lugar, ya que por lo regular, sólo visito dicha plaza para ir al Cine o visitar Tower Records. Aunque ya había visto el lugar, ignoraba que fuera tan bueno. Tanto, que llegué al postre con entusiasmo. Excelente elección, cortesía de mi exquisita acompañante.
-Fondue de chocolate blanco. Y eso que no soy fan de ese dulce...-

Como ya habíamos hecho el compromiso para cenar/comer con unos amigos —que por cierto, se casan el próximo fin— tuvimos que hacer una escala técnica para descansar un rato. El sol y la comilona agotan a cualquiera. Ahí tuve la oportunidad de desempacar, transformar y contemplar a los nuevos miembros de la familia:

-Rumble (al que bautizaré como Frenzy, en honor a la serie animada), Megatron Energon, Side burn (al que bautizaré con el nombre de su primo japonés Speedbreaker), Sky-byte y, el elusivo e increíble... ¡¡¡Galvatron RID!!! (#66, #67, #68, #69 y #70)-

Más tarde, cumplimos con nuestro compromiso y asistimos a Hooters, donde adamás de las ya tradicionales alitas Muy Macho y Chernobyl, platicamos sobre detalles de la boda con la pareja próxima a contraer nupcias. Un buen rato de Margaritas y picante pone de buenas a cualquiera. Después, salió el plan de reunirnos con otros amigos de la pareja en el Beer Factory de Cuicuilco. Buena elección.

–Oscuras, claras y la siempre bienvenida Cerveza Exótica de Mango (aka tepache de mango)-

Las desveladas de la semana, la comida en exceso, el calor y por supuesto el alcohol, terminaron por vencernos a las 2:00 am y nos vimos obligados a abandonar la velada en virtud de unas buenas horas de sueño. Y eso fue lo que hicimos. Hasta el siguiente día en el que la primera actividad, fue terminar con las alitas pendientes que quedaron del día anterior.

-PELIGRO: ALITAS MUY MACHO DENTRO-

En conclusión: un excelente sábado. Y el que viene no se va a quedar atrás...
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18 de abril de 2008

Creo que estoy muriendo...

...y nadie me quiere decir. Me extraña recibir tantos obsequios sin razón aparente. Es eso o tengo mucha suerte. Primero, Denisse —mi vecina laboral— me obsequia una copia del juego SimCity Societies para PC. Segundos más tarde, Rosalba —también mi vecina laboral—, me obsequia Playground, para Wii. Y ya cuando creí que no podía existir más benevolencia en el mundo, Aroa —adivinen (también vecina mía)— me regala un calendario de Putumayo. Les pido de la manera más atenta que si tengo alguna enfermedad terminal me lo hagan saber. Todavía me falta plantar un árbol, entre otras cosas...
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Esta carrera no es para mí

Una vez más, como la semana pasada, el H. departamento de Recursos Humanos obsequió un par de boletos para un evento. Y una vez más, igual que la semana pasada, no asistiré. En esta ocasión los boletos son para la carrera NASCAR en el Autódromo Hermanos Rodriguez este fin de semana. A diferencia de la vez anterior, esta vez no voy por gusto. La verdad, no soy muy fan de las carreras en general, además de que este fin lo dedicaré a pendientes y a festejar cierta ocasión especial. Los boletos que obtuve se los cedí a mi jefe, que además de ser muy fan, también tiene una familia numerosa. Ya está... la obra buena del día de hoy. Soy un pan de Dios.
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¡Santas lecciones engañosas, Batman!

Después de docenas de horas/hombre de preocupación y enojo, ocasionadas por el problemita de la semana pasada, hoy llegó el Transformer que me enviaron para compensar mi pérdida. No es el mismo que compré en un inicio, tampoco venía en las condiciones que me describieron. En algún momento pensé en venderlo para comprar la misma figura que nunca recibí o tal vez otra. El caso es que estoy considerando seriamente mantenerlo por un par de razones...

Primero, las fotos de un producto que aparecen en Internet pueden ser engañosas. La figura no es mala, de hecho, creo que comienza a agradarme. Desde que supe de ella, el primer pensamiento que vino a mi mente fue...

Pero ahora que la tengo en mis manos, no me parece tan mala. Además, el modo robot se ve bien y tiene una tercera transformación.

Segundo, pienso mantenerla como un recordatorio de que no debo confiar tanto en la gente. Después de todo lo que pasé la semana anterior y la segunda decepción al recibir un producto que no fue lo que me pintaron (me dijeron que era nuevo y para nada), creo que conservarlo sería una especie de tributo a la desconfianza que siempre me hará pensar tres veces antes de soltarle dinero a un desconocido.

Además, Lumiere ya se apropió de la caja...

En conclusión. Perdí una figura que quería, obtuve una que no quería, pero me gustó (se ganó el #65) y mi gato tiene juguete nuevo.

Al final, ¿gané o perdí?
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17 de abril de 2008

10X 4 EVRYTHNG

Hoy, hace cuatro años (fue un sábado), después de dudas e incertidumbre, una niña (cool, guapota y bastante terca) me “convenció” de que anduviéramos. La verdad es que no soy chico fácil y tuvo que pasar una serie de pruebas (como las del Fauno) para poder conquistarme. Le costó trabajo, pero al final, lo logró...

Me conquistó con su inteligencia, su sentido del humor intermitente y con ese extraño don que tiene para hacerme querer estar con ella siempre. No sé si fue uno de los tantos platillos que me cocinó o que tiene el poder mutante de soportarme a pesar de los 1,001 defectos que tengo, pero el caso de que ella sigue conmigo y parece querer (la mayoría de las veces) que continuemos con esta relación.

Después de 4 años de estar juntos, muchas peleas (algunas con insultos, llaves chinas y patrullas involucradas), miles de situaciones graciosas y millones de momentos increíbles, hoy, como cada año, le doy las gracias por estar conmigo, por soportarme y por quererme. Ni todo el Energon de la galaxia sería suficiente para compensar todo lo que ella ha hecho por mí. De no ser por ella, tal vez sería... no lo sé, un frívolo y multimillonario CEO de una empresa multinacional en busca de poder o una cotizada estrella de cine con cientos de mujeres vacías a mi alrededor queriendo tener sexo conmigo. La verdad es que no lo sé.

Sólo tengo la certeza de que quiero estar con ella porque me hace increíblemente feliz el hecho de que la hago feliz. Excepto esas veces cuando me grita y me regaña por cualquier cosa...

A pesar de todo y por todo...

Gracias.

PS. This is as tender as it’s gonna get... so, don’t get used to it people. Move over...
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Feliz, feliz no cumpleaños... ¡a mi!

Como comenté en el post anterior, fue cumpleaños de mi carnaval y en la noche pasé a felicitarlo. Además de gorrear pastel y un poco de los guisados que quedaron de las megacazuelas que le prepararon, me entregaron un enorme paquete que contenía dos artículos de dos subastas que gané. Además, en la semana mi hermano me consiguió mi primer Transformer/Star Wars: The Millenium Falcon a un precio–de–locura-súper–bajo–garantizado–Viana–verdadera–tienda–de-descuento (léase: menos de la mitad del precio de tianguis). No pensaba coleccionar esta serie, pero como resulta que también soy fan de Star Wars, creo que es mi obligación moral. Pensaba incluir una foto de la enorme caja donde venían mis dos adquisiciones, pero creo que una foto de lo que obtuve con un par de billetes es más impresionante. ¡Y eso que no fue mi cumpleaños!

-Omega Supreme Energon Powerlinx, Megatron Beast Wars y The Millenium Falcon Transformer (#62, #63 y #64). Como película de mostros japoneses, ¿no?—
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16 de abril de 2008

Felicidades, felicidades...

Hoy es cumpleaños de mi hermano. Hoy hace 27 años (si no me equivoco) mi madre lo encontró en una bolsa de Gigante cerca del Parque de los Venados. Sin importar que no sea legítimo -a diferencia de un servidor- pues ya somos hermanos de palabra y por lo mismo, el cariño es igual. Pensaba poner una foto de él en pelotas cuando estaba chavito, pero como no la encontré, lo dejaremos para otra ocasión

Como sé que le encanta la rola, aquí se la anexo...


Chiste familiar local...

Y bueno, como resulta que cuando le regalo algo, él lo vende o lo regala, este año opté por regalarle afecto (sale más barato). Pero pues como tampoco se trata de que se vaya con las manos vacías, aquí le anexo un clip de una de sus películas favoritas:

Felicidades man, muchos días de estos...
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15 de abril de 2008

Idea Suelta: ¿Geek? ¿yo?... tal vez un poco...

Wired publicó en su sitio una guía que intenta englobar la multibehavioral targeted personality de los geeks. El estereotipo con el que comunmente se conoce a este “subgrupo social” fue superado ya, gracias a internet, que en algún momento tétrico de la historia, aglutinó y engendró a toda una serie de “clases” dentro de los geeks. Antes —y estoy hablando de 1995, aprox.— un geek, era un geek y punto. Todo el mundo sabía más o menos cual era la tirada en su vida: le gustaban las computadoras, los juegos de rol, la animación japonesa y la ciencia ficción. Hoy, esta foto y su texto hacen un intento breve, pero decoroso, por clasificar las subdivisiones geekosas, complementándola con clichés que encajan perfecto en la idiosincrasia metacultural de esta fauna. ¿En dónde encajas tú? Pero aún más importante, ¿dónde encajo yo?...

En varias. O como Gizmodo lo llamó en su encuesta sobre este artículo: un Voltron (una combinación de varios para formar uno nuevo). Pero obviamente no en una cantidad igual de todos los matices. Veamos que sacos me quedan de aquí:

1. The Fanboy
Disposition: Speaks mostly in lines from The Simpsons, Star Wars.
Beliefs: The Force exists, but midi-chlorians are bullshit. Han shot first.
Turn-Ons: Princess Leia in slave gear.

2. The Music Geek
Disposition: Would be really happy to introduce you to music better than that overexposed crap you like.
Beliefs: What your speaker cables are made of matters.
Turn-Ons: VH1’s Behind the Music (hair metal only).

3.The Gamer
Disposition: High DEX and INT scores.
Turn-Ons: Spawn points. Pac-Man ringtones. Split-screen co-op.

4. The Gadget Guy
Disposition: Sociable while waiting in line on launch day. Seemingly unflappable in the face of early adopter’s remorse (aka Apple Newton Syndrome).
Beliefs: I can fix that. The price will drop in a month, but I need it now.
Turn-Ons: Unboxing videos. Backup batteries. Blue LEDs. Things that make loud clicking sounds.

5. The Hacker
Disposition: Chronically crabby — then again, having such a superior intellect is a heavy burden. Paranoid tendencies.
Beliefs: One shall stand, one shall fall.

6. The Otaku
Lynn Minmay is the most annoying character in the history of anything. It’s not all tentacle porn, OK?

Con estos clichés en mente, podríamos considerar que soy:

Fanboy: 25%
Music Geek: 15%
Gamer: 25%
Gadget Guy: 20%
Hacker: 5%
Otaku: 5%

Los que me conocen no me dejarán mentir. Mas les vale no contradecirme...
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14 de abril de 2008

Transformer de la semana: Doubledealer G1

“The price of victory is never too high”

Ok, esta es la primera 'reseña' que haré sobre una de las figuras de mi colección. Me pareció apropiado iniciar con aquella responsable de mi nueva adicción por estos juguetes. ADVERTENCIA: los datos incluidos aquí pueden ser en extremo aburridos para cualquier mortal sin un mínimo de interés en los robots, las figuras coleccionables y la onda retro 80’s en general.

Una vez aclarado esto, empecemos.

Doubledealer es una figura que tuve en algún momento cuando cursaba los últimos años de la primaria. Para aquellos que quieran sacar cuentas, estamos hablando de 1988. Esta figura (que alguien me corrija si me equivoco) nunca estuvo disponible en México. La razón es muy sencilla: Transformers ya estaba llegando a su fin en Estados Unidos y esta fue una de las últimas figuras G1 que estuvieron disponibles en el gabacho. Los niños comunes de la época no podían creer que existiera esta clase de TF, ya que no era un personaje común.


-Doubledealer en modo vehículo: un transporte para misil balístico intercontinental. Muy ad hoc con la Guerra Fría-

Este personaje perteneció a la serie Powermasters, cuya característica principal era la de 'requerir' de un pequeño robot conectado en la figura principal, para que ésta pudiera transformarse. Un poco sangrón, sí, pero las figuritas eran un pequeño extra que todo niño agradecía. Más juguetes = más felicidad cuando eres pequeño. Este TF tenía dos motores o 'Nebulans' necesarios para su transformación:


-Knok y Skar: un androide muy cuadrado y un murciélago muy morado-

Para los que no sepan, hay Transformers buenos (Autobots) y malos (Decepticons); los primeros quieren impedir los planes de los segundos que como siempre, involucran ondas de conquista universal, destrucción y esas cosas comunes en los dibujos animados para niños. Pues bien, basta transformar a Knok en un pequeño motor y conectarlo en la parte superior de Doubledealer para que este muestre su verdadera forma: Un robot Autobot listo para la acción.

-Doubledealer en modo robot: mi misil quiere tener una charla contigo-

¿Y qué hay del segundo Nebulan? Pues bien, Skar también se transforma en un pequeño motor y al conectarlo a la misma ranura, permite una segunda transformación que dejaba helados a todos mis compañeritos de clase (a las niñas igual les valía madres):

-¡Doubledealer se transforma en un halcón Decepticon!-

Así es. Doubledealer era un mercenario dispuesto a venderse al mejor postor. A veces traficaba armas, otras esclavos... A veces sólo cambiaba de equipo a la mitad del partido y hacia encabronar a medio mundo. El caso es que este era un juguete único, pues prácticamente el 99% de los Transformers de esa época eran buenos o malos, no ambos.

Esta es una de mis figuras favoritas y hace apenas un año, después de perderla durante mi infancia, la recuperé comprándola en ebay. No había planeado coleccionar TF en ese entonces, pero digamos que una cosa llevo a la otra y pues ahora estoy rodeado de una colección decente de figuras y creo que todo se lo debo a Doubledealer por recordarme tan buenos momentos de mi niñez. Sobre todo esos cuando era la envidia de los demás que jugaban con sus figuras de He-Man que sus madres les compraban en Aurrera... mientras yo tenía el único TF que era bueno y malo a la vez. Un poco como su dueño.


 
Costo actual nueva MIB (aprox): 250–350 dólares. Si alguíen se anima, está la versión japonesa en caja de esta figura en 680 dólares aquí. 

Costo figura loose: entre 40-80 dólares (a mi me costó 50). 

Modo vehículo: 9 
Modo bestia: 9  
Modo robot: 9 

Overall: 9
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Tercia de risas

Parece nombre de videohome directo a Galavisión. Pero no, no se trata de ninguna producción de René Cardona Jr. Se trata de tres videos que me han hecho reir bastante el día de hoy, Todos cortesía de mis vecinas laborales. Al ser tres, la garantía es que por lo menos uno, te saca una sonrisa...

Los dos primeros son del equivalente de Europa Oriental de American Idol. El tercero es el pilón muy ad hoc para subirme al tren en contra de los estereotipos. Un poco tarde, pero antes no tenía blog, recuerden.

1.- Una alumna de intercambio del Harmon-gol está decidida a alcanzar el estrellato.



2.- La alumna tiene otros 5 minutos de fama, pero ni idea del oso internacional del que es partícipe.



3.- El juguete perfecto para que tus hijos entiendan la estupidez tras su “modus vivendi”.


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Domingo de Clásicos

Después de mi semana fatal, la situación general se compuso un poco en el último día. Descansé después de la carga emocional a la que fueron sometidos mi hígado y estómago, pude por fin ver Bourne Ultimatum y agregué tres Transformers de la línea Classics a mi colección. Cabe señalar que los tres son bastante difíciles de conseguir, pero un nuevo dealer se puso las pilas y está por conseguirme buenas piezas. Un domingo tranquilo, pero fructífero. La semana pinta movidita, pero sin sorpresas ni inconvenientes. Espero...

—#59, #61 Y #60. Ultra Magnus, Ramjet y Skywarp para los cuates—
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13 de abril de 2008

Mi semana en unas cuantas líneas

Habrá quien lo notó, habrá quien no, pero para aquellos dudosos y para los que les valió, explicaré el porqué de este hiato de casi una semana en el blog. Tuve lo que podría catalogarse como la peor semana que he tenido en lo que va del año. Ganó por medio cuerpo a las dos semanas que estuve sin celular y por una nariz a la semana en la que se inundó el departamento donde vivo. ¿A qué se debió? Podríamos empezar explicando que todo se debió a la culpa de un número, el 0 (cero).

Como es un poco tarde y deseo rendirle un pronto tributo al post anterior, haré una breve cronología de lo que fue esta semana que está por terminar:

Lunes: Obtengo gratis un par de boletos para ver a Ozzy Osbourne, cortesía de la empresa donde trabajo. El mundo es bello y la vida es buena.

Martes: Mi novia se enferma. Al rastrear el número de guía de un paquete en el que venía lo que se convertiría en el Transformer #57 (en lo que llamaremos de ahora en adelante, “la línea de tiempo perfecta”), me percato de que ya llegó... ¡a un lugar equivocado! Me pongo en contacto con el remitente. Me peleo con Estafeta (la compañía responsable de la mensajería). Me peleo con el remitente. El estado de salud de mi novia empeora. Vuelvo a pelear con Estafeta. Llamo a la casa de mi madre (el destino final perfecto del paquete). Me peleo con el remitente. Salgo del trabajo, 4 horas antes de lo debido. Me peleo con el remitente. Encuentro la raíz del problema:

El paquete llegó al 502 y no al 512, como debió haberlo hecho. (El cero del demonio)

Pido informes sobre mi paquete en el 502, y declaran que ahí no recibieron nada. Me peleo con el remitente. Veo a mi novia (mejor de salud). Vamos al venue del concierto para intentar vender los boletos y recuperar algo de dinero en virtud del que estaba por perder gracias al cero del demonio. Paso vergüenza al tratar de vender los boletos. Hago feliz a una pareja al venderles entradas económicas. Me pierdo Zero the Hero (rola de Black Sabbath que Ozzy toca en sus conciertos (la verdad no sé si la tocó, pero se me hizo jocoso mencionarlo (me encanta abrir paréntesis entre paréntesis))).

Regreso a dialogar con los vecinos “acusados” de recibir mi paquete. Lo niegan. Me peleo con Estafeta. Me peleo con el remitente. Obtengo una carta firmada de los vecinos que declara la no recepción de mi paquete. Mi martes acaba y mi estómago está al borde de una implosión.

Miércoles: Me peleo con el remitente. Paso un mal día en la oficina. Me peleo con Estafeta. Levanto una queja contra el remitente. El remitente pide paciencia. Mi paciencia se encuentra tomando vacaciones de emergencia en Aruba por que no está dispuesta a lidiar con pendejadas que terminen con ella. Levanto una queja contra el remitente para que la institución mediadora que avaló mi compra lo sancione y me devuelva el dinero. El remitente se molesta. Me importa un octavo de carajo el remitente. Quiero mi dinero. 960 pesos m/n. Pierdo la fe en la “supuesta” bondad de los seres humanos. Recibo opiniones constructivas y quejas sobre mi blog. Migraña.

Jueves: Los mediadores en mi caso informan que si habrá sanción para el remitente, pero no recuperaré mi dinero. Me lleva la chingada. Me informan con sutileza que un pequeño dinero que esperaba para retocar mi situación financiera se demorará gracias a un error no detectado a tiempo. La chingada me sube a huevo a su moto y arranca. Estafeta emite un reporte sobre la situación de mi paquete y dictamina que este SÍ fue recibido por los vecinos y por tanto, SÍ se entregó en la dirección correcta, por lo que no habrá reembolso. La chingada acelera. Me habla mi hermano para informarme que me llegó un paquete de Estados Unidos. Le doy un codazo a la chingada y salto de su moto.

Sonrío después de dos días de no hacerlo.

Envío la resolución de Estafeta a los mediadores y al remitente para que se proceda con las sanciones. El remitente acepta su responsabilidad y propone un arreglo. El arreglo consiste en una nueva figura que cubra el valor pagado. Acepto y espero. El mediador da su visto bueno y establece un plazo para que se llegue a una solución.

Mi novia mejora su estado de salud y se nota. Sonrío por segunda ocasión desde la ruptura del presente perfecto.

Viernes: Me doy cuenta de que encabronado soy más eficiente en el trabajo. Recibo solidaridad de mi equipo de trabajo. Bromeo con mi equipo de trabajo. Pongo a trabajar a mi equipo de trabajo. Termina mi semana laboral. Recibo opiniones incongruentes sobre el blog. Llego a casa de mi madre a recoger al nuevo #57. Sonrío de nuevo y la sonrisa permanece.

-#57 que compré en ebay hace dos semanas y había olvidado por completo-

Duermo tranquilo, por primera vez, desde la noche del Lunes.

Sábado: Voy a recoger al #58 que acabo de adquirir. Recibo notificación del remitente que el envío nuevo se hará el Lunes. Intento una vez más cambiar el juego de Xbox para mi pana del trabajo. Fallo de nuevo, pero en esta ocasión, no regreso con las manos vacías. Paso un buen día con la familia. Veo las cosas con filosofía.
-#58 desempacadito y listo para transformar-

Esta fue mi semana. Y como podrán ver, aunque todavía hay cabos sueltos, las cosas al final se compusieron. Descartando el hígado golpeado (y no por el alcohol), la frustración, la pérdida de un TF que esperaba, la ira y el hecho de que no pude ver a Ozzy, la semana terminó con relativamente pocas bajas.

Sí. Esta fue la “breve” cronología, El “director’s cut” es como el triple e incluye más violencia, sangre, y escenas borradas como una en donde casi me madreo con el atarantado padre de una niña en Pericoapa porque el muy pendejo no se fijó por donde caminaba su escuincla.

Trataré de recuperar el ritmo que llevaba con el blog. Pero no prometo nada, esta es la semana del mes en donde mi carga de trabajo aumenta.

Si llegaste hasta esta línea, gracias por tu paciencia. Yo hubiera dejado de leer desde el segundo párrafo.
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Razón para tener un blog 2 de 10: Sanctum Rantorum

No es ningún secreto que un blog es una versión techie glorificada de los diarios rositas que las niñas usan durante la pubertad (sólo que en vez de usar un candadito mamón para proteger su integridad, utilizas un password y en lugar de enseñárselo a tus amiguitas en las pijamadas, todo el mundo tiene acceso a él). Le pese a quien le pese, las hojitas con corazones fueron sustituidas por códigos html y ¿todo para qué? Pues para que tengas un espacio para compartir tus inquietudes, gustos y sobre todo, tus quejas....

¡Alabados sean los blogs por los quejumbrosos! (me incluyo). ¿Que sería de nuestras inconformidades sin un medio de comunicación que las sustentara? Simples quejas al aire. Nada trascendente. Un rechinido de dientes en una concurrida plaza pública. Eso y nada más. Por otro lado, un blog es toda una catarsis cuando los oídos de los cercanos son insuficientes para mentarle la madre al (o los) que nos ofenden. El blog servirá entonces como una lápida en donde quedarán inscritas nuestras quejas -desde las más triviales, hasta las que retumban en lo más recóndito de nuestra ira potencial- y le mostrará al mundo lo que somos capaces de hacer cuando nos molestamos. Claro, todo tras la vestimenta valiente de la pluma digital.

Entonces, sin entregarnos a porcentajes, veremos entonces que una parte importante del contenido de un blog no temático o casual, serán quejas y molestias sobre TODO: personas, procedimientos, animales, el clima, personas, Dios, lugares, comida y sobre todo, personas. Como ejercicio para aquellos que tengan una bitacóra cibernética -odio los sinónimos a huevo, pero me ya me cagó escribir “blog” tantas veces- que hagan un recuento de todos los posts que tienen como tema central una queja.

Son bastantes, ¿no?

Y la verdad (la sabemos todos) una queja escrita rara vez tiene algún efecto práctico en la resolución de un problema. Pero creo que en realidad lo hacemos como catarsis y no como pliego petitorio para un balance karmático. Por lo menos a mi, el karma me funciona. Es lento, eso si, pero efectivo. ¿Y qué haces mientras esperas que esta fuerza de balance universal actúe? Pues escribir un post para quejarte de algo, por supuesto.
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7 de abril de 2008

¡Oh sí!

Me encontraba yo trabajando cuando de pronto, llegó un comunicado del departamento de recursos humanos de mi empresa. ¿El asunto? Boletos GRATIS para ver a Ozzy Osbourne mañana en el Foro Sol. No terminaba de leer la “l” de “Sol” cuando en chinga —que significa “muy rápido”— abrí el documento adjunto para leer los detalles. Sólo había para 55 personas. Corrí lo más rápido que mi molesta panza me permitió, para llegar y toparme con una fila decente de sujetos y ñoras en trajes —poliester y sastre, respectivamente—. Más que molestarme el hecho de que, por lo menos, los que estaban delante de mi no tenían ni puta idea –que significa “ni P-U-T-A idea”— de quién era el Sr. John Osbourne, me molestó que los trajeaditos no respetaran la fila. El caso es que fui uno de los últimos en alcanzar boleto, ya que sólo 10 monitos atrás de mi tuvieron suerte...

¡Vaya manera de comenzar mi semana! Viendo a lo que queda de lo que fue la voz de mi grupo metalero clásico favorito. La suerte está de mi lado, por lo menos hoy. Les dejo el video de mi rola favorita de Ozzy como solista.


Nótese la legendaria Guitarra hipnótica de Zakk Wylde. Si tocan esta rola mañana, Ozzy me recupera como fan.

Ahora bien, ¿a quién llevo al concierto?
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